Me preguntas - ¿Que haces? -
- Miento. Solo a eso me dedico ahora. Le miento al mundo, a Dios, a ti, al que desee escucharme. Le escribo quimeras al que las necesite, que solemos ser todos - respondo.
Me sonríes a través del cristal y casi puedo verte. Y sueño que soñamos a contarnos cuentos que nos hagan felices por un segundo a los dos. Me paro delante de la ventanilla que me separa de ti mientras me sonríes tibiamente sin invitarme a subir. Sin invitarme a pasar. Sin invitarme a ser parte de ti.
- Sueño que estamos en otra parte y no es solo un minuto el que podemos platicar separados por un cristal - dices
- Podría ser el cristal de una prisión y aunque supongo seria menos romántico si seria mas como de película - digo- esperando despertar una de esas sonrisas en ti que solían atraparme para ver si aun guardan ese efecto y me guardo el pensamiento que tuve para evitar que creas que aun eres especial y que pensamos un poco igual.
- Ja - dices y no más. Das la vuelta a la llave y sin haber bajado por completo el cristal de nuevo te vas.
Y me quedo aquí, sentado como siempre, construyéndome una realidad.
- Miento. Solo a eso me dedico ahora. Le miento al mundo, a Dios, a ti, al que desee escucharme. Le escribo quimeras al que las necesite, que solemos ser todos - respondo.
Me sonríes a través del cristal y casi puedo verte. Y sueño que soñamos a contarnos cuentos que nos hagan felices por un segundo a los dos. Me paro delante de la ventanilla que me separa de ti mientras me sonríes tibiamente sin invitarme a subir. Sin invitarme a pasar. Sin invitarme a ser parte de ti.
- Sueño que estamos en otra parte y no es solo un minuto el que podemos platicar separados por un cristal - dices
- Podría ser el cristal de una prisión y aunque supongo seria menos romántico si seria mas como de película - digo- esperando despertar una de esas sonrisas en ti que solían atraparme para ver si aun guardan ese efecto y me guardo el pensamiento que tuve para evitar que creas que aun eres especial y que pensamos un poco igual.
- Ja - dices y no más. Das la vuelta a la llave y sin haber bajado por completo el cristal de nuevo te vas.
Y me quedo aquí, sentado como siempre, construyéndome una realidad.
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